El sacerdocio del creyente

La biblia nos dice en Apocalípsis 1:6 que Jesucristo nos hizo reyes y sacerdotes para Dios.

Romanos 12: 1 – 2 nos dice “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Es decir que nuestras propias vidas son esos “sacrificios” que presentamos a nuestro Padre Celestial, que deben vivos es decir andando con el Señor Jesucristo quien es la vida. Pero Además separados para Dios y alejados del pecado, y agradables a Dios es decir haciendo las cosas a Su manera, según la Palabra de Dios.

En el Libro de Malaquías se trata este tema, pues los sacerdotes judíos presentaban lo peor de lo peor a Dios en esos sacrificios que hacían, fuera de la palabra de Dios y de todo temor a Dios.

La biblia dice en Malaquías 2: 5 – 7 “Mi pacto con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo humillado. La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad. Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.”

Dios hizo pacto con Leví, esta tribu de Israel que se encargaría del servicio en el templo, a través del sacerdocio y fue un pacto de vida y paz, pacto que respetaron y tuvieron la actitud correcta delante de Dios, una actitud de temor y humillación delante de Dios. La palabra de Dios estaba en su mente y corazón por eso cuando hablaba, hablaba lo correcto. Dice la biblia que su andar era en paz y en justicia con Dios, es decir que mantenía su relación con Dios limpia de pecado y vivía la palabra de Dios. Además de esto hacía apartar a muchos de la iniquidad, del pecado.  Los labios de ese sacerdote guardaba la palabra de Dios y la gente le buscaba para conocer de Dios. Este sacerdote entendía bien que era mensajero de Jehová de los ejércitos.

Siendo Sacerdotes del Dios Altísimo debemos vivir de esa manera.

Preguntas

  • ¿Qué le ofreces a Dios? Una vida llena de pecado o una vida al servicio de él.
  • ¿Qué vida prefieres? Una vida de paz y plena en Cristo Jesús o una sin propósito y vacía, aún siendo creyente.
  • ¿Con quien te estás alineando? Te alineas con Dios y Su palabra o con el mundo y su sistema de pecado.
  • ¿entiendes que eres mensajero de Dios para vida? ¿entiendes que puedes ser mal mensajero y llevar muerte eterna a otros?
  • ¿Qué hay en tu mente y corazón? La palabra de Dios o las cosas del mundo
  • ¿tu boca habla lo correcto o habla iniquidad?
  • ¿tu vida se mantiene limpia de pecado o vive sucia por el pecado?
  • ¿la gente te busca porque quiere conocer a Dios o te busca para hacer lo malo?

Buena evaluación no? Y ¿Cómo te fue? Un abrazo a todos

 

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