Enfrentando las batallas diarias

“Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.” 1 de Samuel 17: 32 – 39

En el libro de 1 de Samuel se describe el muy conocido combate entre David y Goliat. David un pequeño pastor de ovejas versus Goliat un hombre de guerra desde su juventud, viviendo en contra de Dios y su pueblo.

Todos menospreciaban a David por ser muchacho, “sin experiencia” en la guerra. David tenía depositada su confianza, no en las armas, no en su propio poder, no en la capacidad humana para enfrentar peligros, sino en Dios, le creía a Dios.

David reconoce su incapacidad y confía en la capacidad de Dios. David confía en la capacidad de Dios, pues ha experimentado victorias en su vida y sabe que Dios no lo ha dejado solo, sino que siempre lo ha librado y ha peleado sus batallas contra osos y leones más de una vez. Aunque no tiene la experiencia del mundo, tiene una experiencia más poderosa, Dios en Él, dándole valor, destreza, confianza, etc, para enfrentar cada peligro.

El rey Saúl y su ejército, veía la incapacidad que tenían para ganarle a Goliat, y había temor, había desesperanza, había angustia. Confiaban en su propia capacidad y aunque hablaban de Dios, pero no estaban confiando en Dios en ese momento, aunque conocían y habían experimentado antes victorias dadas por Dios. Estaban también confiando en su indumentaria, su vestimenta, su protección física. Intentaron ponerle eso mismo a David, pero David nunca había practicado andar con las cosas que el mundo piensa, dan protección y seguridad en la batalla.  David desechó todo eso, no podía andar con todo eso puesto.

David entonces toma su cayado, su honda y cinco piedras del arroyo. David solo toma lo que conoce y lo que Dios le ha guiado en ese momento y arranca a enfrentarse a Goliat. Lleva 5 piedras, lo que ilustra la gracia de Dios y a su vez ilustra muerte. Lo uno tiene que ver con lo otro. Si no morimos a nosotros mismos no podemos experimentar la gracia de Dios, es decir, la obra de Dios en nosotros y a través de nosotros. Si recuerdan bien, David solo usa una piedra para derrumbar a Goliat. Cristo es quien destruye al diablo, a la carne y al mundo, una sola piedra, no hay nadie más quien lo pudo lograr y toda esta victoria la tenemos al mirar a la cruz.

Lo último que quiero destacar del pasaje es el verso 45 – 46: “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.”

Hay una causa por la que batallamos en este mundo y es para que toda la tierra sepa que Dios es real, que Él es nuestro Padre, que nos ofrece salvación eterna de nuestras almas, y quien nos ofrece victoria vez tras vez. Si no lo conoces, hoy es el día y si lo conoces empieza a confiar en Su poder, experimenta sus victorias y vive en victoria en victoria por lo que Cristo Ya hizo en la cruz.

Feliz día.

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