Su buena obra en nosotros

“No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres tú…Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os conozco. Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir. Y oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa. Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado, no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.” Deuteronomio 9:4 – 6; 24 – 29

¡Cuánta misericordia! ¡Cuánto Amor! ¡cuánta paciencia! Este pasaje nos recuerda como hemos sido por pura gracia, por Su misericordia y amor. No porque seamos buenos, o hagamos algo bueno, o por no hacer cosas malas o muy malas. No somos justos delante de Dios, nadie lo es, así lo dice el libro de romanos “no hay justo ni aún uno”. Así que Dios nos muestra que por Su gran amor nos salva y desea por ese mismo amor, darnos una vida abundante en él, Él quiere que disfrutemos la buena tierra que tiene preparada para nosotros. Dios lo promete y cumple Su palabra y no porque seamos buenos, porque somos duros de cerviz, duros de corazón, rebeldes delante de Dios.

La rebeldía en nuestro corazón es parte de esa naturaleza pecaminosa heredada de Adán y Eva. Está ahí siempre presente. Cuando Jesús entró en nuestro corazón, Él nos dio la capacidad de vencer esa inclinación natural al pecado, así que ya no es excusa para servir a Dios. Cuando pecamos es porque así lo deseamos.

En el Texto Moisés ora por el pueblo de forma constante, ante la eminente destrucción que le espera por parte de Dios, por causa del pecado y de su misma rebeldía. Ora para que Dios no destruya la obra que él inicio un día, cuando los sacó del yugo de Egipto. Dios siempre les recuerda ese mismo hecho vez tras vez.

Pensaba en el hecho objetivo de nuestra salvación en un momento específico de nuestra vida, lo que sucedió cuando depositamos nuestra fe en la obra objetiva de Cristo Jesús en la cruz, lo que sucedió hace más de 2.000 años. Por esa misma obra Dios nos da la vida abundante, una vida diferente a la que vive este mundo. Vamos a alcanzarla por gracia por medio de la fe, de la misma manera que Recibimos a Cristo. Entonces es posible vivirla y disfrutarla a la manera de Dios.

Algunas aplicaciones para nosotros:

  • Somos pecadores salvos por fe en la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo. No somos salvos por obras, por pertenecer a una religión o por simplemente no hacer cosas tan malas que nos hagan pensar que merecemos estar con Dios por la eternidad.
  • Debemos reconocer la maldad de nuestro corazón como lo muestra Jeremías 17:9 – 10 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Debemos entonces entregarlo a Dios para que Él lo transforme.
  • Oremos constantemente por nuestro pueblo para que no sea “exterminado” a causa del pecado, sino que Dios haga su buena obra en cada uno, y los lleve a la salvación genuina, que lleguen a ser discípulos de Jesucristo. Jesucristo lo hizo en Juan 17, además él es, Como Moisés, quien intercede por nosotros.
  • Vivamos para que Dios sea conocido. Seamos biblias andantes, seamos verdaderos testigos de Jesucristo, seamos Luz y no tinieblas, seamos siervos de Dios y no de otros dioses, seamos fieles y no infieles, vivamos como lo que somos, hijos de Dios, que honramos a nuestro Padre y Creador.

Finalmente recordemos este versículo en filipenses 1: 6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;” Así que no es por lo que seamos nosotros, sino por lo que él es y quiere hacer en nosotros y a través de nosotros, ¡Gracias Dios!

Feliz día

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2 respuestas a Su buena obra en nosotros

  1. Juan Germán Barreto García dijo:

    Huy Franklin! Si no hubiese sido así, por lo que es Él, Dios de misericordia y de oportunidades, y porque no desiste en la obra que empezó a pesar de lo que hemos sido, somos y seremos, mi hogar y mi vida no tendrían esperanza alguna. ¿Cómo no agradecer su salvación? Pero también ¿cómo no agradecer que continúa obrando pacientemente en nuestras vidas?

    Un gran abrazo pastor amigo!

    • frankbeltran dijo:

      Hola Juan que bueno saber de ti. Soy testigo de Su gran misericordia y su tremendo amor para con nosotros y de su obra incansable, para que le sirvamos en la mejor de las campañas por las almas de los hombres. Un super abrazo mi hermano con mucho cariño

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