“Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.” Hechos 8:17 – 23
¿Cuántos están en esta misma situación de Simón? ¿Cuántos quieren obtener el poder de Dios por medio del dinero? Tal vez no con el dinero pero si con buenas obras o hablando muy espiritual, o dejando de hacer cosas y haciendo otras.
Simón pretendía ser como los apóstoles, pero para llegar a ser un hombre o una mujer de Dios, necesitas andar con Dios y permitir que Él haga su buena obra en ti.
Simón seguía a los apóstoles porque podía obtener ganancia de ellos. Muchos van a una iglesia, o siguen a ciertos hombres religiosos y no religiosos, para obtener cosas, sea alimento, sea reconocimiento o posición dentro de la sociedad, dinero por ejemplo. La actitud de Simón no fue la correcta, Pedro lo sabe y Dios lo sabe.
Pedro le anima a arrepentirse de corazón pues en su mismo pensamiento ama más las riquezas que a Dios y desea obtener el poder de Dios, lo que es por gracia, por medio de su dinero.
Pedro le dice también que su situación actual, no es como pretende aparentar, sino que está llena de amargura y en prisión de maldad.
Cuántas personas, aun creyentes verdaderos en Cristo Jesús, aparentan estar bien, alegres, contentos, felices, pero en su interior solo hay amargura, y en prisión de maldad, pero no por culpa de Dios sino de su propio corazón.
Se honesto con Dios, arrepiéntete de tu pecado de tu maldad, pide perdón a Dios, entrega tu corazón a Dios, entrega tu vida a Jesucristo. Si ya tienes a Cristo en tu corazón limpia tu mente con la palabra de Dios, deja atrás esas cosas que te hacen pecar contra Dios, aun los pensamientos tuyos. Sigue a Jesucristo, no para obtener algo de él, sino porque él te amo y es tu Salvador y tu Señor, porque le amas. Si nunca has invitado a Cristo a tu vida, para que te limpie de pecado y para arreglar la relación con él, hoy puede ser el dia de tu salvación. Reconoce a Jesús como el único que puede darte perdón de pecados y vida nueva y eterna. Ese fue el propósito de su obra en la cruz: morir por tus pecados (así lo dice la palabra de Dios), ser sepultado y resucitar al tercer día para ofrecerte vida eterna (como lo dice la biblia). Si tienes alguna inquietud al respecto, ponte en contacto conmigo, te compartiré lo que Dios dice en Su palabra.
Feliz día para todos

